lunes, 11 de julio de 2011

Hay que operar a Manuelito.

Manu tenía como 8 días, lo estaba mudando, de pronto él lloró con tanta fuerza que en su ingle se levanta un bulto bastante grande (para mí), ambas abuelas estaban ahí y las tres nos asustamos y quedamos mudas por unos instantes.
Esa tarde lo llevé a urgencia, en cuanto el médico lo vió dijo que era una hernia y que había que operarlo, pero como estaba con un ruidito en la nariz su pediatra debía tratarlo y autorizar el alta para hacer la cirugía a la brevedad. Yo no estaba vien, se estaba anidando en mí una depresión post parto que en realidad me tuvo mal por mucho tiempo, pero eso lo contaré después. Mi bebé que me hizo pasar un susto al nacer ahora debía pasar por el quirófano.

Cuando él tenía 23 días vida lo operaron. Nuevamente la clínica estaba llena de familia orando para que todo saliera bien, yo estaba estilando entre el sudor de mis nervios y mis pechos que mojaban mi ropa de leche.
Estaba en una sala sacándome un poco de leche para dejarle a mi hijo, cuando me avisan que el cirujano quiere hablar con nosotros (mamá y papá), corriendo fuimos, yo intentaba estar tranquila para poder concentrarme en lo que me tenían que decir. Entonces este señor vestido de verde se acerca y nos dice que la operación resultó bien, pero que se había encontrado con un testículo dentro de la bolsa de la hernia y que eso era aún más peligroso, pero que lo había arreglado. Me volvió el alma al cuerpo y entonces veo a lo lejos al equipo médico, pero no veo a mi bebé.

Regresamos con la familia y les dimos la buena noticia, cuando de pronto veo pasar a mi pedacito, desnudo, dentro de incubadora, llorando a más no poder y con un parche al costado de su guatita. Lo que más quería era tomarlo y calmar su llanto.
Como Manu aún no tenía un mes de vida debía pasar la noche en la sala de neonatología, donde están los recién nacidos, en un lugar especial; entonces tuvimos que vestirnos con ropas especiales y nos quedamos (mamá y papá) con él hasta como las 23:00 horas. Le di lechita (pecho), le canté, lo acaricié, quería quedarme con él, pero no podía, entonces se lo encargué a María. Le pedí que estuviera pendiente de él durante el tiempo que yo no estaría ahí y que tomara su manito hasta que se durmiera. Le dije al Manu que se quedaría con la Mamita del Cielo.

Increíblemente cuando él tenía como 8 meses fuimos a una iglesia en que había una imágen de la Virgen, muy grande casi tamaño real, él se le quedó mirando y le pregunté "la conoces?" y Manu me dio una gran sonrisa, como si me diera una respuesta, quizás fue sólo una interpretación producto de mi fé, pero siempre rezamos a la Mamita del Cielo. Fue un lindo momento.

Cuando llegamos a casa quien también mostró una gran preocupación por el bebé que había salido de la casa y que llegaba con olores diferentes, fue la Licán, su fiel perrita que no dejó de mirarlo por unos buenos minutos, como si revisara que estaba enterito y bien.

Manu se recuperó impecablemente, actualmente está bien, pero me hizo pasar un buen susto.

5 comentarios:

  1. Ay Pamela ¡qué sustazo! Y que penita verlo así tan indefenso... Gracias a Dios que fue todo bien.
    Un besito pa tí y otro para tu Manu.

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  2. Madre mía, que mal lo deberías pasar. Suerte que todo salió bien gracias a Dios.

    Un besito y te he dejado un premio en mi blog

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  3. Ainsss...que mal rato...y una hernia, tan peque...que penita da, y tenerlo en una incubadora y no poder cogerlo, que sensacion de impotencia mas grande...por suerte salio bien, pero menudo recuerdo que le contaras el dia de mañana...
    Un abrazo.

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  4. Vaya momento mas horrible debisteis pasar, sobre todo al verle llorar ahi dentro sin poder cogerle y mimarle. Menos mal que al final salio bien¡ La vida nos pone unas pruebas a veces.. duras duras.
    Besos¡

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  5. Pamela:
    Uffff, me quedé sin respiración y me sacaste varias lagrimitas. Me puse en tu lugar por un momento y me imaginé lo angustiante y terrible de TODA la situación. Me alegro, de que encontraras fe en María (yo también la tengo) y que después de que todo terminó y pudiste tenerlo en tus brazos y acariciarle, decirle esas hermosa palabras. Lo bueno, es que hoy disfrutas de tu Manu y puedes abrazarlo, todo cuanto quieres!.
    Un abrazo amiga!

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