viernes, 1 de julio de 2011

Mi casa de soltera.

En Chile las familias son algo conservadoras, los hijos viven muchos años con los padres, los llaman "generación canguro", esa condición no estuvo muy lejana a mí, cuando tenía 33 años (hoy tengo 40, 2011) dejé a mi mamá y a mi abuelo y me compré una casa, era una pequeña que cubría mis necesidades de ese entonces.
Desde niña he sido bastante independiente, responsable, me ha gustado pasar tiempo a solas, mi tranquilidad, el cada cosa en su lugar, tiene un Gran valor para mí, supongo que es una de las consecuencias de no tener hermanos que desordenen mis cosas.

Mis días en casa eran bastante gratos, aunque en ciertos momentos no me agradaba tanto, yo manejaba mi tiempo, mis actividades y por completo mis gastos. Mi trabajo quedaba a unas 14 cuadras, el departamento de mi abuelo a unas 12, lo que se traducía en un par de minutos en auto.

Al año de estar sola (aunque con las visitas de mi pololo que por lo general se quedaba los fines de semana, si era soltera pero no fanática, jaja) empecé con la idea de tener un perro, leí harto de perros, tipo de razas, puros , mestizos, requerimientos, tipos de crianza, como elegirlo, etc. Entonces decidí tener una hembra pastor alemán; tenía todo su vida planificada, su lugar para dormír, comer, actividades, su nombre "Licán", es una palabra en Mapudungun, que los Mapuches (nuestro pueblo originario) usaban para nombrar al cuarzo, su traducción "Piedra Solar", porque al más pequeño frote saca chispas, que bien elegí su nombre, jaja.

Al pasar medio año llegó mi Licán, ella ocupó gran parte de mi tiempo, disfrutamos mucho juntas. Se convirtió en mi compañera, nos alegró a todos, aprendí mucho más de perros, participamos en exposiciones y hasta ganamos 2 copas. Ya eramos 2 en casa.



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