martes, 26 de julio de 2011

Nuestra Lactancia III

Hice una pequeña investigación para entender porqué la mentalidad en este país no concibe la vida sin LECHE de vaca. Y por qué el área médica de mi país es aún tan cerrada en ciertos aspectos relativos a la LACTANCIA (al final de esta publicación).

Volviendo a nuestra historia, a Manuelito lo estaba amamantando, gracias a Dios y al agua de avena yo tenía mucha leche, mi hijo mamaba muchas veces al día y yo me sentía tranquila en ese sentido. Pero él había presentado dutrante todo este tiempo repetidos cuadros de rinitis, bronquitis y una dermatitis atópica que le tenía sus mejillas cual puber o adolescente. El pobre ya podía sumar a su lista un montón de medicamentos e inhaladores, además de una peregrinación en busca de un pediatra, ojalá broncopulmonar, que cumpliera con los requisitos que busco en un médico. Lamentablemente nuestra búsqueda era infructuosa.


Mientras tanto mi hijo me pedía "lechita" cada vez que quería, claro eso limitaba bastante mi escaso tiempo disponible para hacer mis labores de dueña de casa; y que decir, no quedaba tiempo para mí, partía al trabajo con la cara sin una pizca de maquillaje, un peinado demasiado casual y la ropa más sencilla y cómoda que tenía. Pero eso no me importaba porque yo podía dar a mi hijo ese tesoro inmenso que era mi leche
y ver como él la disfrutaba a medida que fue creciendo, era maravilloso.


Cuando Manu cumplió el año de vida, pocos días después de su fiesta de cumpleaños, él se encontraba sano, absolutamente sanito, cero tos, cero rinitis, entonces le dije a papá "quiero que al Manu lo vea un médico ahora que está sano y que me diga cual es su estado, relación talla-peso, condición general para su edad", entonces decidí ir a uno que me había recomendado mucho una colega de mi madre... y fuimos.


Yo iba algo temerosa porque mi hijo ya no quería ver una camilla, resultado de las terapias del kinesiólogo (para eliminar flema) y no quería que lo siguiera pasando mal.

Pero cual fue nuestra sorpresa, nos encontramos con una relación médico-paciente (y con los papás del paciente, jajaja), que nos dió mucho gusto. Manuelito se entregó en el exámen, el médico revisó todo su cuaderno de control y nos dijo "estoy casi seguro de que tu hijo es intolerante a la proteína de la leche de vaca"... PLOP! quedamos de una pieza, asombrados, en mi ignorancia dije "a la lactosa?" y el responde que la lactosa es una azúcar de la leche y estábamos hablando de las proteínas que están presentes en los sólidos y en el suero de la leche, y que como yo me alimentaba con lácteos se la traspasaba a través de mi propia leche.


Nos puso en una dieta estricta libre de lácteos por un total de 4 meses (la sufrí su poco, pero eso lo contaré en otra oportunidad). Los resultados los fuimos viendo muy pronto, mi hijo estaba teniendo otra calida de vida, mucho mejor.


Así es que desde hace 2 años, Manu visita a su Tio Doctor Claudio y hemos aprendido bastante de alimentación.

Historia de la leche en Chile.
A comienzos del 1900 en Chile la tasa de mortalidad infantil era elevada y los niveles de desnutrición generaban un problema grave, por lo que los gobiernos de turno se encargaron de hacer algo que lo revirtiera.
De esta forma se crearon distintos Organismos que entregaron LECHE como paliativo a tal situación. Esta acción, junto con otros adelantos en nuestro país, corrigieron considerablemente esas tasas, reduciéndolas a valores cada vez mejores.
Así nacieron:
1923 "Gota de Leche", entrega alimentos y medicamentos a niños desnutridos.
1924 "Caja del Seguro Obrero Obligatorio", entrega leche a madres trabajadoras que no amamantan.
1937 Ley de la Madre y el Niño, entrega leche a todos los menores de 2 años.
1940 Comité de Alimentación Materno-Infantil, entrega leche ampliando la edad.
1970 (inicios) campaña “medio litro de leche diaria; para que el pequeño sea grande mañana”, JUNJI
1987 Programa Nacional de Alimentación Complementaria... y de ahí comenzaron a hacer distintos tipos de leche, entera, fortificada, para embarazadas, para adultos mayores... en fin.

4 comentarios:

  1. Pero nena, la proteina de la leche de vaca está en un montón de alimentos!! ¿de verás es alérgico?
    yo cómo ya te comenté en el post anterior ojalá acostumbrara a los otros dos a la leche de soja.
    Al menos los yogures y postres lácteos ya los toman de soja.
    Me alegra que diérais con un pediatra tan apañao.

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  2. Ponfinyomisma, tienes mucha razón, la proteína de la leche está presente en muchos alimentos, por eso tuvimos que educarnos al respecto, al comienzo lo creímos un tanto complicado,luego nos acostumbramos.
    Con la soya, pues te adelanto que nos fue mal "alergia cruzada" :(
    Pero en fin, mi hijo se hizo fanático de los vegetales, si lo vieras ahora como aún los disfruta.

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  3. Vaya que rollo lo de la alergia, como dices habreis necesitado mucha educacion al respecto.
    Es que todo practicamente lleva trazas de leche.

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  4. La verdad es que no entiendo como algunos pediatras son tan obtusos. Conforme ibas contando la historia me iba imaginando algo así. Algunos pediatras tan prestigiosos deberían escuchar algo más y reciclarse un poquito.
    En fin, suerte que disteis con el diagnóstico apropiado (un diez para el último pediatra) y supongo que a partir de ahora todo irá mucho mejor.
    Pero imagino que el día a día tiene que ser duro.
    ¿Conoces el blog de Silvia?
    http://mimenusinleche.blogspot.com/

    Un abrazo, y gracias por pasarte por mi blog.

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