miércoles, 3 de agosto de 2011

Días de Cabaña.

Estamos instalados en La Cabaña, increíblemente nos caben muchas cosas dentro. Unos muebles con cachureos y dos mesones de cocina con fuentes, adornos y artículos varios en su interior, están en el garage y en el patio techado de la casa de la tía (que afortunados que somos ).

Hubo algo que me marcó y jamás olvidaré, fue el momento en que Manu entró a la cabaña y vió sus muebles, su carita se iluminó... y cuando entró al dormitorio y vio nuestra cama, ¡Si nuestra, porque ahí dormíamos los tres!, se subió como pudo, apuradísimo y comenzo a rodar sobre ella, como decimos acá "cagao de la risa", o sea, riendo a carcajadas, jajaja. El estaba feliz. Apenas dejó que terminaramos de hacer la cama, si lo único que quería era estar ahí agarraba las sábanas y las ponía sobre su carita, lindo precioso...

Nos costó algunos días ordenarnos y otros más volver a nustros trabajos, tuvimos la comprensión en nuestras pegas (trabajos). Me puse a buscar una salacuna para el Manu, y la encontré.

Mi tía también se portó super bien, ella no tenía ninguna obliación, pero puso más que su hombro. Claro que al principio le tenía un poco de susto a la Licán (mi perra pastor alemán), después se hicieron amigas si mi perra es como una niña juguetona después ella cada vez que salía al patio la saludaba con un "hola chicaaa!".

Ahora correspondía saber que haríamos. La casa que vivió el maremoto quedó impecable, limpia y sanitizada (la sanitización la pagó mi trabajo), además fue evaluada por una gente entendida y dijeron que estaba habitable porque no se le soltó ni un clavo, es que no tenía ampliación, estábamos tramitando esto en la Municipalidad y topabamos en un solo trámite (menos mal!!!). Pero yo no quería volver ahí, no me creía capaz de vivir nuevas réplicas allá (las que aún eran muchísimas) y pasar otra vez por las huídas diurnas o nocturnas, o como fueran... no!... Y entonces?

Empezamos a buscar una casa para comparla e instalarnos, sabíamos que era una gran empresa y que tal vez los bancos nos mirarían como pollos sin un veinte (sin dinero) y no nos darían un crédito hipotecario. Además teníamos que hacerlo antes que terminara el año, ya era abril y yo me daba plazo octubre... el tiempo avanzaba.


2 comentarios:

  1. Que rico que ya estén intalados, a juntar recuerdos ahora :)
    Que lindo Manu...

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  2. Pamela:
    Que linda historia. De todo lo malo, tras el terremoto y maremoto vinieron las cosas positivas, solo la alegría del Manu al revolcarse en la cama... jajaja, ¡si hasta me lo imagino!. Espero que todo siga viento en popa amiga, de todo corazón!!!!!!!!! :).
    Un abrazo!!!

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