viernes, 5 de agosto de 2011

Semana de la Lactancia

Desde el 1 al 7 de agosto se celebra La Semana Mundial de la Lactancia Materna, por lo que en estos párrafos quiero hablar de dos lactancias que he vivido: la mía propia, en la que recibí leche; y la de mi hijo, en la que entregué leche.

Durante estos días he leído en muchos blogs las experiencias de otras mujeres en relación a la lactancias con sus hijos. En ellos muchas muestran sus éxitos y otras plasman su dolor cuando esta parte de sus maternidades ha fallado parcialmente.

Entonces no pude dejar de acongojarme y empecé a entender, con una mentalidad diferente, lo que mi madre tantas veces me ha dicho "Me da tanta pena recordar que te di tan poco pecho, apenas unas dos semanas".
Yo era muy glotona para tomar la leche de su pecho, con una ansiedad en que terminaba casi ahogada, yo tomaba tanta , ella tenía tanta, yo quedaba "llenita". Mamaba cada vez como si fuera la primea del día, pero ocurría que me daba una diarrea de preocupación. Entonces el pediatra le dijo que: su leche era tan gruesa, que tenía tanta grasa, que era la que me provocaba esa reacción y que por lo tanto nos la suspendía!!! Así y sin más!!!... que brutalidad. Afortunadamente no sufrió de mastitis, pero si su corazón sufrió y mucho.

Mi madre se sacaba cañas de leche y la tomaban los adultos, porque daba más pena aún perderla... y yo comencé a tomar la clásica de la época NAN y luego Nido, hasta los 18 ó 19 años.

Ella dice que recién cuando yo nací pareciera que comenzó a ser mujer, pero que lamentablemente careció de la madurez, del conocimiento y de los consejos para hacer mejor las cosas. Entre ellas, dice que hoy JAMÄS habría obedcido a ese pediatra. Lo mismo que leí en los blog de estas actuales madres.

Por eso cuando yo comencé a amamantar a mi hijo, etapa que viví de manera exitosa y prolongada (35 meses), ella parecía experimentar un regocijo que me costó dimensionar, hasta hoy.

Ya lo mencioné en otro post (Nuestra Lactancia) que en algunas oportunidades cuando yo estaba tendida en la cama amamantando a Manuelito, mi mamá se tendía en la misma posición detrás de mi y miraba a mi hijo mamar desde mi perspectiva, era un bello momento, ahora lo veo y lo entiendo mucho mejor.

No me importa que hayan sido solo dos semanas para mí, porque me queda muy claro que las disfruté al máximo, jajaja.

Relatando acerca de la lactancia, en que yo amamanté a mi hijo, este período fue principalmente sin grandes dificultades. El Manu fue un bebé muy bueno para mamar y eso ayudó enormemente mi producción. Claro que esto no estaba exento de costos, por la falta de sueño, por la escasa energía que tenía los primeros 3 ó 4 meses, por los mínimos minutos al día que tenía para mí. En el caso de las privaciones para comer no me afectaron, me da lo mismo no tomar un trago, comer ají, café u otros varios. Lo que ganamos con Manu es inmenso, un lazo que se hizo cada vez más fuerte, esa sensación de cobijo que es maravillosa.

Supongo que la naturaleza me regaló esta etapa tan especial y de esta forma, para que hayamos podido disfrutarla los tres.

4 comentarios:

  1. Pamela:
    Que increible lo que le pasó a tu mamá con su leche y contigo, en verdad nunca lo había escuchado. Que pena por ella, que debe haber sufrido mucho y por tí que te hacía mal a la guatita?... Bueno, me alegro mucho y vuelvo a felicitarte por tu exelente y larga lactancia con Manu.
    Un abrazo amiga!

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  2. Increíble relato, entiendo perfectamente a tu mama... el dolor es profundo, pero me imagino que verte a vos con su nieto fue para ella una experiencia reparadora...
    Te felicito por tan hermosa lactancia!
    Besotes, Andre

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  3. Cuanto me alegro de que disfrutases tanto con vuestra lactancia y que tu madre así lo hiciera también.
    En una pena que un profesional en vez de ayudar te lleve al fracaso de la lactancia.

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  4. Qué pena lo de tu mami, seguro que se le partió el corazón. Enhorabuena por tu lactancia, es el tiempo mejor invertido de todos. Saludos!

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