miércoles, 3 de agosto de 2011

Terremoto II

Era la mañana del 27 de febrero del 2010, papá había intentado ir a casa para traer el auto, pero no pudo llegar, porque el agua y los escombros que había dejado el maremoto se lo dificultaron, así es que regresó con el pantalón mojado justo hasta debajo de los calzoncillos, mi mamá le prestó un pantalón de buzo (deportivo) que no sé de quien era, la cuestión es que papá, que no es un hombre bajo, pero en mi familia todos lo somos, ahora vestía un pantalon corto con los tobillos al aire, eso era lo que menos interesaba, lo importante era que estaba bien y seco.

Cuando bajamos del cerro me enredé con la frazada con que cubría a Manuelito y caimos los dos al suelo, a él no le pasó nada porque me giré para que no se golpeara (reacción típica de madre), pero en eso me torcí una rodilla, así que además me acompañó en esos días harto dolor en una de mis piernas.

Nos instalamos a cierta distancia del edificio, donde vivían mi mamá y mi abuelo, junto con todos mis antiguos vecinos. Comenzó la tarea de buscar alimentos en el departamento y agua en algún lugar dispuesto por los bombreros o la Municipalidad. Todo esto entre réplica y réplica, aclaro que sentados en el suelo estas se sentían muy fuertes y parecía que ya se nos venían los edificios o los postes de la luz abajo.

La comunicaión telefónica no existía, sólo deseperación por no saber que pasaba con la familia. De pronto llega la hermana de mi madre, se abrazan entre lágrimas, para mi abuelo esto es un alivio. Pero aún quedaba mucha gente por la que saber algo.

De pronto, entre tanto intento, papá logra comunicarse telefónicamente con su hermana menor, estaban cerca, mi suegra y mi cuñado habían ido caminando a nuestra casa, luchando contra el agua y los escombros. Papá va en su encuentro llorando de alegría y preocupación.
Luego llegan todos ellos al lugar donde estabamos (cerca del edificio) y nos cuentan que nuestra casa está damnificada, que el agua le llegó hasta unos 50 cm.Que todo es un desastre, hay mucha destrucción y está todo tapado por un lodo (imaginen todo lo que contenía ese lodo: sedimento marino, petróleo, aceite de motor de industrias pesqueras y embarcaciones, harina de pescado de las bodegas, alcantarillas rotas, etc.).


En la tarde papá trae el auto, está con todo el piso sucio, pero los asientos limpios. Pasamos esa noche ahí, en dos carpas, eramos: Manuelito, papá, mi madre, mi abuelo y yo, mi perra pasó la noche amarrada se portó muy bien, solo ladraba si nos alejábamos.

En la tade del domingo se puso a llover muy suave, decidimos partir todos a la casa de mis suegros. Ahí comenzó  nuestro segundo efecto terremono... fueron varios, algunos buenos.

4 comentarios:

  1. Pamela he leido atentamente cada frase... es más lo he leido todo dos veces!
    es increible...desde aqui parece que esto sólo pasa en las noticias, pero al leerte me he imaginado a mi en tu situación, y tengo que confesarte que alguna lagrimita me ha caido. Habeis sido muy valientes aguantando el tipo y lo más importante todos juntos. NO sé que decirte, esta entrada es muy triste y me deja el corazón en puño. UN abrazo muy fuerte!

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  2. Aurelia, no te entristezcas, fueron días que costaron, pero el final es feliz :)
    Que tu corazón se abra para disfrutar lo que tienes.
    Agrdezco tu abrazo y te mando otro.

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  3. Pame, no me llegan tus publicaciones altiro, me llegan desfasadas y ya veo que tengo otras más por leer. No se que pasará...
    Con respecto a tu experiencia, fue muy dura, pero con tu linda y unida familia, más tu cariñosa y fiel perrita, no me extraña que salieran adelante, ante tan trágicos infortúnios de la Naturaleza. Comprendo mucho lo que pasaste y se que da pena recordarlo y ver como quedó nuestro bello País, con el Terremoto y posterior Maremoto.
    ¡Un abrazo amiga!, que ahora las cosas van para arriba, verdad?.

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  4. lo bueno es q estabais todos juntos ¡¡qué alivio!!

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