martes, 6 de septiembre de 2011

Hijo único II

Como lo mencioné antes existen ciertas actitudes en las crianzas que pueden tener efectos negativos, a pesar de  haber sido realizadas con la mejor de las intenciones y enmarcadas en el amor.

- La más reconocida de aquellas está dada por la atención exclusiva. Esta condición hace que los cuidados y el tiempo que los padres le dedicamos a los hijos puede derivar en un exceso de atención, en una sobreprotección, la que se genera por el miedo de los padres a que a los hijos les ocurra algo malo. Sin lugar a dudas provoca en ellos miedo a desenvolverse en su entorno, dando lugar a niños de pocas palabras que ven un riesgo en las acciones más comunes, ya sea en actividades que deban realizar ellos mismos o sus pares.

- La manera en que los padres interactúan con los hijos puede ser exagerada, poniendo un aumentado énfasis en los logros conseguidos o incluso alabándolos cuando no han hecho algo que lo amerite. El exceso de elogios formará niños engreídos.

- Si alejamos y/o defendemos a los hijos de cada conflicto, ya sea que creamos que se puede provocar o que se está iniciando en los escasos momentos de interacción con otros niños, estaremos creando niños aislados o inadaptados, porque no daremos pie para que ellos puedan enfrentar situaciones que en futuro deberán resolver lejos de nosotros. No se les puede "proteger" de todo, no puede ser que para cada evento como ese utilicemos como razón el "no quiero que sufra".

- Si cedemos frente a cada llanto o asunto que nos pidan y no valoramos la real necesidad de ello, estaremos creando a un niño mandón, autoritario, consentido, caprichoso. Creo que a los niños les debe dejar claro que no pueden tener en sus manos todo aquello que ven o escuchan nombrar, porque algunos de esos objetos si pueden ser potencialmente peligrosos, cuchillos, medicamentos, espejos, etc. O dejarlos ir a donde o como ellos quieran; aunque sean muy pequeños, hay estrategias que se pueden aplicar en las distintas edades.

- Si damos a los niños permanentemente elementos exclusivos para ellos, me refiero a utensilios o alimentos, se volverán egoístas y egocéntricos, el "mío" o el llanto explosivo se convierten en lo más abundante de su vocabulario, aparecen los manotazos porque no quieren compartir o creen que todo es sólo de ellos.

- Mantenerlo lejos de otros niños de edades cercanas, puede provocar en los peques una tardanza en la maduración emocional ligada a las interacciones sociales, les costará aceptar que otras personas actúen y opinen diferente de ellos, generando además frustración y/o hacerles sentir como bichos raros, o quien sabe, creer que los demás son bichos raros.

Creo haberme extendido más de lo que quería. Lo que escribí seguro suena duro y exagerado, hasta de una madre indolente y obtusa, sin embargo me falta referirme a que hacer para enfrentar este día a día de tal forma que estos potenciales errores podamos alejarlos de nuestras vidas.

Quiero hablar en mi próxima entrada además de aquellas ventajas de los hijos únicos, tarea en la que también estamos involucrados los padres.

1 comentario:

  1. Pamela:
    ¡Nuevamente concuerdo contigo!(será porque las dos somos hijas únicas y tenemos hijos únicos????? jajajajajaja...).
    Bueno, considero super importante que los padres de hijos únicos, aprendan a no ser sobreprotectores y a solucionarles todos sus problemas, además de aprender a no darles el gusto en todo y alabarlos con exageración, por que como tu dices, además de hacerles un daño muy importante, estaremos criando niños que más adelante tendrán problemas al relacionarse, muy mandones y tiranos...
    También concuerdo contigo, en que deben socializar, ya sea con compañeros de su Jardín Infantil o primos, para aprender a descentrarse y comenzar a comprender que existen otros, más allá de su ojos y que tienen tanta relevancia como ellos mismos en su forma de pensar y actuar.
    Ya voy por la próxima entrada...
    Un gran abrazo!

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