martes, 6 de septiembre de 2011

Hijo único III

En la crianza de los hijos se viven numerosos momentos, muchos deliciosos, algunos que cuestan un poco y otros que son más complejos.

En mi entrada anterior Hijo único II, hablé de las situaciones más frecuentes que  visualizo como potenciales y reales errores en nuestra interacción con los hijos, en especial con los hijos únicos.
Ahora quiero manifestar que tenemos también las herramientas para sacar provecho de los momentos cotidianos y también de los difíciles.

- Cuando tenemos que estar cerca de ellos para brindarles nuestro cuidado y atención, ésta debiera estar orientada a entregarle seguridad, confianza en sí mismo, asegurar su autoestima, ir orientándolo a que se desenvuelva en forma correcta. Tener en nuestros rostros una expresión de tranquilidad y alegría irá mostrando a nuestros hijos que ellos lo están haciendo bien y que no ocurrirá nada malo si hacen lo que mamá o papá les diga.

- Los elogios mejor dejarlos para cuando comienzan a tener sus logros. Cuando con su lengua de trapo dicen sus primeras palabras, aunque las escuchemos mal, para ellos las dicen bien, jejeje. Cuando muestran obediencia, cuando le cambian la letra a una canción y suena divertida, cuando incluyen a otro en sus juegos, etc. Las palabras de expresión de amor nunca dejarlas para otro momento, decirles un te amo, las caricias y besos siempre presentes.

- En la medida de lo posible ver como son capaces de enfrentar el diálogo (a la edad que sea) o los juegos con otros niños, muchas veces tenemos que participar "mira que lindo el juguete del niño... muéstrale tu tren". Aunque a veces simplemente hay que alejarlos de ciertos lugares y momentos, sobre todo cuando comienzan a aparecer las burlas o los juegos bruscos. La seguridad de nuestro hijo va primero.

- Si nuestro hijo llora cuando no le dejas hacer o tomar algo, creo que es mejor dejar que el llanto fluya un momento pequeño y cuando se pueda generar una distracción (si es pequeño) o un acuerdo o trato si es más grande. Y cuando logramos lo esperado, acariciarlo, besarlo y decirle que hizo lo bien, que debe ser obediente. En nuestro caso personal lo hago con algo de juego, le digo "Manu, muy bien, eres un niño obe-diente", mientras le muestro mis dientes, él ríe y repite "soy obe-diente" mientras me muestra los suyos, je.

- Para que los hijos no crean que todo lo que hay en casa, y también fuera de ella, les pertenece, es recomendable nombrar las cosas que son de mamá, de papá y hasta de las mascotas. Hacer mañanas o tardes de picnic en donde se ofrecen frutas, galletas o cereales que se servirán todos, incluyendo aquellos que siempre se sirve sólo el peque. De esta forma enseñamos el término y el acto de compartir.

- Para que puedan desarrollarse en el entorno social acercarlo a jardines infantiles o colegio en forma temprana al menos algunas horas del día; o si no llevarlo a casas de amigos donde habiten niños de edades similares, o también propiciar el contacto con primos. De esta forma podemos esta cerca y conocer el desenvolvimiento de nuestro hijo con los demás niños.

En la próxima entrada me referiré a las ventajas con que cuentan los hijos únicos en relación con otros niños que cuentan con hermanos.

2 comentarios:

  1. Pame:
    Muy buena reflexión. Es muy importante tratar de que los hijos únicos, no se sientan el centro del universo y enseñarles a compartir (o si no, las consecuencias pueden ser aterradoras jejeje).
    Besos!

    ResponderEliminar
  2. estas educando a un niño o a un perrito? que equivocada estas!!!!

    ResponderEliminar