miércoles, 23 de noviembre de 2011

Diagnóstico dental

Cuando programé la hora al dentista pedí que lo atendiera una odontopediatra que me vió a mí (en caso especial) cuando estaba embarazada, que se me haya caido una tapadura cuando estaba con un embarazo super avanzado! y bueno ella me atendió días antes que naciera Manuel.

Días antes estuve buscando en internet dibujos para colorear de niños en el dentista, muelas felices, cepillos de dientes felices y cosillas por el estilo. Manu como que no me entendia mucho, pero ya empezó a reconocer algunos términos y la "tía doctora de lso dientes" ya era uno de ellos.

En cuanto nos vió nos saludó con harto afecto, debe ser algo propio de las personas que atienden niños, tiene que ofrecer confianza.

Manuelito se sentó en ese tremendo sillón con algo de temor, pero accedió, hasta que la doctora encendió la luz uf!... Él tiene una sesibilidad bastante marcada con la luz así es que ya no era de su agrado estar ahí. Pero en definitiva se pudo hacer el diagnóstico.

Me ubiqué a los pies del sillón tomando las manos de mi pequeñito, mientras él me miraba como podía, no dejé de hablarle y decirle que se quedara tranquilito y que la tía doctora de los dientes terminaría muy pronto.

Poco a poco mi rostro de mamá compasiva comenzó a cambiar por un rostro de incredulidad, pero de incredulidad con dolor, la dentista empezó a dictar a la asistente un cuanto hay de letras y números entonces yo empecé a inquietarme.

Yo llevé a mi hijo para que me dijera que pasaba con esa mancha en sus dientes frontales, porque no la sacaba con nada. Pero resultó que esos dientes estaban sanos, no tenían caries. Sin emabargo, en los molares había una caires y dos fisuras (algo menos que caries).

Cuando Manu se levantó de la despreciada silla estaba bañado en sudor, colorado como un tomate, con sus ojos llenos de lágrimas, es que el pobre soltó el llanto y no paró más.

Había que usar la tan despreciada máquina de dentista, programamos 3 a 4 sesiones.

Cuando salimos del box de atención, las piernas me tiritaban, yo estaba realmente mal, con mucha tristeza porque le dentista no es agradable y para peor teníamos que volver varias veces más.

Mi mamá nos esperaba en la sala de estar, su rostro era casi peor que el mío, si el llando del Manu se escuchaba desde todos lados. Cuando le conté le pasó algo muy parecido a lo que me ocurrió a mí, también se sintió responsable porque ella lo ve por las tardes y sitió que debió haberlo hecho mejor.

El que estaba feliz era Manuelito, se vió en una inmensa sala de estar, ahora casi vacía y se puso a correr con los brazos abiertos como disfrutando su libertad.

4 comentarios:

  1. Pobrecito manu¡¡ vaya que mal lo habras pasado.
    Animo para las proximas visitas.
    besos.

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  2. Pobrecito, con la mía la mayor también le pasó eso que tenía manchas en los dientes y como eran los de leche nada que hacer, pero las dos tienen 1 diente fusionado y a los 6 años hubo que sacarselos para que le saliera el que sigue.. es terrible verlos sufrir, ánimo para las próximas visitas.

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  3. Annie, claro, él estaba un tanto asustado porque se sentía invadido, pero a mí casi se me cayó el pelo.

    Pilar, eso de los dientes manchados en un cuchillo que a una le pincha todo el tiempo, te pasa? Diente fusionado? eso para mí es nuevo. Pobres nenas.

    Saludos chicas.

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  4. Ufff para mí el dentista es casi tan invasivo como el ginecólogo. Así que comprendo perfectamente a Manu.
    Ánimo con esas caries, y sobre todo, no te culpes.

    Besos

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