martes, 9 de octubre de 2012

Retorno al jardín.


Cuando estaba finalizando el primer semestre del jardín infantil de Manuelito (nivel medio mayor, niños de 4 años) tuvimos momentos de gran preocupación porque se orinó en 4 oportunidades. Cuando yo llegaba a buscarlo no veía el él angustia o vergüenza, salvo un poco de incomodidad de no querer contarme inmediatamente, si hasta parecía liberado.

Cuando conseguí reunirme con las educadoras, una saliente y otra entrante, me entero que durante la hora del almuerzo se producía un momento de alta tensión en donde una de las compañeritas no deseaba comer, devolvía la comida al plato desde la boca o vomitaba de forma explosiva (según indican las profesionales). Esta situación de estrés a mi hijo le afectó claramente dando origen a que se orinara en la ropa, por temor a avisar o definitivamente por miedo.

Pero de esto me enteré solo una vez comenzado el segundo semestre, por lo que me fui con muchas interrogantes a pasar las vacaciones de invierto. Lo único que tenía claro era el firme propósito de que Manu reafirmara su confianza, recuperara el deseo de ir al jardín y superara los difíciles momentos que había vivido los últimos días.

Así comenzamos las vacaciones de invierno con una serie de actividades que lo despejaron de lo ya vivido. No volvimos a tocar el tema del pipi, no hablamos del jardín, no hablamos de tías ni de compañeros; solo nos dedicamos a pasarlo bien en nuestra vida familiar. Manu tuvo en total 3 semanas de vacaciones (cuando son solo 2) porque papá también tuvo una semanita y la abuela otras dos. 

Y bueno...Cuándo hablamos del jardín? pues cuando faltaban como 3 días y siempre en positivo, no imponiendo este postura, si no más bien, dejando que él se expresase y nosotros respondiendo en "buena onda". Mencionamos a los compañeros, a aquellos que son sus amigos y a los que no lo son tanto, hablamos de los distintos lugares del establecimiento, de las tías de su curso y de los otros, de los momentos de la jornada, las cosas que se aprenden en el jardín y también dijimos que tenía que hacer pipi en el baño cuando fueran con todos los compañeros o cuando él tuviese deseos. Su reacción a todo esto fue buena, su positivismo se sentía y nosotros estábamos menos inquietos.

Y cómo fueron esos días?, pues muy buenos, en las mañanas se levantaba con ganas y otras no con tantas, llegaba al jardín tranquilo y al despedirnos me decía y me continúa diciendo "chao mamá, maneja con cuidado".

Es es mi valiente, mi niño resiliente.

7 comentarios:

  1. Lo mejor es darles esa confianza que a veces pierden por cosas que a nosotras nos parecen pequeñas, pero que seguro para ellos son muy grandes.
    Veo que lo habéis hecho muy bien.

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    1. Justamente, no mostrar asombro o susto con algunas conversaciones es la clave, luego una va encausando.
      Muchas gracias Maribel.

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  2. Que bien que haya superado el sustito y haya vuelto al cole, muy valiente!
    A veces no nos damos cuenta de porque no quieren ir al cole o hacer algo en concreto y es que ningún niño se niega "porque si", cuantas veces me habrá pasado sin darme yo cuenta... Que bueno que hayas dado con la solución; bien por vuestra tranquilidad y bien por Manu.
    Saludos.

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    1. Sabes Michy? yo me hice la misma pregunta, cuántas veces habrá ocurrido esto y yo sin abrir los ojos?
      Él está feliz.
      Gracias.

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  3. Me alegra que Manu haya superado este obstáculo, tenemos mucho que aprender de los niños, son menos prejuiciosos que nosotros. Bueno, lo digo por mí, aclaro, yo hubiera pensado que el siguiente curso iba a ser igual, y él no, les da una segunda oportunidad.
    Me alegro mucho por él y por ti, por cierto, qué tierno es cuando ellos nos cuidan, no? cuando te dice, cuidado al manejar, o estás cansada? estás bien? Un amor :D

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    1. Si Bere, este pequeñín supera y no deja de sorprenderme, jeje.
      Oye, si es un sol y a él se le llena el rostro al decirme que maneje con cuidado.
      Saludos.

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  4. ¡Qué bien, Pamela! Es un alivio conocer la raíz de un problema y además ser capaz de solucionarla. Sobretodo tratándose de un niños pequeño, que tiene más dificultades en comunicarse que uno mayor. Como dice Michelle, tu hijo ha sido muy valiente.
    ¡Un fuerte beso!

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