miércoles, 10 de abril de 2013

Cuando el embarazo no llega.

Estaba yo segura que esta campaña no sería muy larga, pues con Manuelito el positivo fue a la primera. Pero me equivocaba, porque nada ocurrió el primer, segundo ni tercer mes.

El tiempo pasaba, los meses se sumaban y no podía embarzarme. Y me sentía ilusionada y desilucionada a la vez porque tuve alguno de los síntomas que se relacionan con embarazo, no todos, pero al menos dos cada vez (mes). Entonces decía "ahora creo que si", pero cuando estaba pronta a hacerme un test de embarazo despertaba menstuando o me sorprendía esta visita dutante el día. Entonces no quería sentir tristeza, me negaba a ello, en esos momentos mi rostro no reflejaba nada, seguia como en "piloto automático", hasta que me nacía decirle a papá "estoy menstruando" y ambos quedábamos inexpresivos.

Ya tenía 41 años y pensamos que se había terminado mi oportunidad, que tal vez mis óvulos se habían acabado. Otras veces pensaba que solo me quedaba esperar un momento más, pero esa espera estaba acompañada de dolor en el alma. Me estaba resignando, ni por casualidad mencionarle algo de un hermanito a Manuelito, eso habría sido terrible para mí.

Durante todo este período pensé mucho en las parejas que lo intentan sin resultados. Yo desde mi lado femenino imagié a tantas mujeres que pasan por esa "tortura" por largos años, porque se sufre. Una se esfuerza en cuidar lo que come, lo que hace y deja de hacer, una cuenta los días y siempre tienes un calendario cerca... en fin, escribiendo esto me emociono y vuelven a mí tantas mujeres y sus experiencias.

Finalmente me puse plazos, no podía seguir intentandolo, era un riesgo que no quería correr. Sólo me decía que si había de venir un hijo, sería el que Dios quisiera para nosotros y si no había de llegar, lo aceptaba así sin más.

1 comentario:

  1. Me alegro de esa reflexión, porque aunque sea algo que desees mucho, la situación no se puede forzar...todo tiene su tiempo y su momento. Tienes a tu precioso Manuelito y si tiene que venir otro hijo-a, vendrá.

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