40 Alimentos Inteligentes

Navegando en el ciber espacio y buscando siemrpe algunos aportes sencillos a la salud me encontré con un artículo que decía algo asó como Alimentos para fortalecer el sistema inmunológico, además nombraba a 40 alimentos como Intelientes, entonces yo los copié y acá se los dejo.

Lo mejor es que muchos de ellos están habitualmente en nuestras cocinas.

Ají. Su componente capsicina, tiene propiedades para tratar hemorroides y regular la presión sanguínea alta. Es también fuente de vitaminas A, E y C, que descongestiona y limpia los pulmones en enfermedades respiratorias; asimismo, tiene propiedades anticoagulantes que previenen embolias.

Ajo. Por su componente azufrado llamado alicina colabora en la eliminación de gérmenes causantes de infecciones en vías respiratorias y ayuda a regular la hipertensión. Estimula la potencia de los linfocitos T. Aumenta el número de células protectoras naturales.

Almendras. Tienen cantidades significativas de vitamina E, ayudando al retraso del envejecimiento celular, además que brinda importante aporte energético, calcio y fibra. Poseen elevado contenido de ácidos grasos, que previenen la formación de coágulos en la sangre, ayudan a regular la presión sanguínea y disminuyen los niveles de colesterol y triglicéridos.

Arroz. Este cereal proporciona vitaminas del complejo B, que ayudan para que nuestro cuerpo se desarrolle adecuadamente y pueda mantenerse dinámico. Es ideal para reducir el colesterol y controlar la hipertensión, es rica fuente de ácido fólico (vitamina B9) y que también previene anemia y úlceras bucales; favorece el buen estado del cutis, retarda la aparición de canas y protege al organismo del ataque de parásitos intestinales.

Brócoli. Esta variedad de la col es rica fuente de vitamina C y fibra, la cual ayuda a disminuir el colesterol, controlar la diabetes y mejorar la digestión; se encuentran en estudio sus propiedades para combatir el cáncer.

Cebolla. Desinfectante, capaz de matar gérmenes y bacterias, parte integral en tratamientos para purificar la sangre; laxante (motiva el vaciamiento gástrico) y diurética (hace lo propio con la orina), y que contribuye al buen funcionamiento de los sistemas nervioso y respiratorio. Rico en vitamina A, ácido fólico, hierro, azufre, potasio, calcio, magnesio, sodio y fósforo.

Cilantro. Usado para mejorar los procesos digestivos e infecciones, sobre todo donde haya habido fiebre, ya que ayuda a recuperar la fuerza física y mental; en exceso produce mareo.

Ciruela. Optimiza el aprovechamiento de los carbohidratos, reduce el estrés, evita el ingreso de bacterias al organismo, refuerza al sistema inmunológico (aquel que nos defiende de infecciones) y favorece la eliminación de líquidos.

Coco. Contiene principalmente ácido fólico y vitamina E, que no sólo protege de enfermedades cardiovasculares, sino además permite que la piel se mantenga en muy buen estado; contiene fibra, proteínas y magnesio se encuentran en grandes cantidades, además de que es muy recomendable en personas con diabetes por su moderada contribución de hidratos de carbono.

Durazno. Su principal aportación es hierro y vitaminas C y E, que evitan el envejecimiento celular y fortalecen al sistema inmunológico (protege de infecciones); además, es suave laxante, limpia notablemente la piel.

Espinacas. Por su alta concentración de vitaminas A, B y C, además de hierro, calcio, fósforo, magnesio y potasio, mantiene alejada la anemia; contienen en forma abundante ácido fólico, además de ser muy ricas en fibra, por tanto, es muy bueno que la consuman personas que sufren estreñimiento. Ayudan a cicatrizar heridas y aumenta las defensas, y colaboran en la digestión y en bajar la presión arterial; se recomienda su consumo a embarazadas y mujeres que sangran mucho en su menstruación.

Fresa. Ataca bacterias, alivia trastornos digestivos, estimula el crecimiento de nuevas células, fortalece piel y cabello, regenera huesos y sangre, y previene el cáncer y arteriosclerosis.

Girasol. Sus semillas protegen a la piel del envejecimiento y aumentan su elasticidad. De igual forma, contienen omega 3, sustancia útil en la estabilización de los niveles de colesterol, con la cual se previenen problemas como arteriosclerosis (endurecimiento y falta de elasticidad en las paredes de las arterias) y cálculos biliares (formación de piedritas en la vesícula biliar). Además de esto, se sabe que este producto contiene antioxidantes, es decir, sustancias que ayudan a prevenir el envejecimiento celular.

Granada. Alivia la acidez, por lo cual es en un aliado para quienes sufren reflujo gastroesofágico, hernia de hiato o ardor estomacal. Además, mejora la función de los riñones y es ideal para las dietas de adelgazamiento por su bajo aporte calórico; contiene cantidades considerables de manganeso, vitamina C y las integrantes del complejo B, útiles para prevenir el agrietamiento de la piel, sequedad de las mucosas y decaimiento. Por si fuera poco, son parte de ella los ácidos cítrico y málico, que fortalecen al corazón y disminuyen los síntomas característicos del asma.

Hongos. Destaca su contenido de vitaminas del complejo B (B 1 , B 2 y B 6 ) y, ante todo, de sales minerales, como fósforo, potasio, hierro, cobre, magnesio y zinc, de forma que colaboran enormemente en la formación de tejidos, así como a controlar el colesterol, a reforzar las defensas y a reducir los niveles altos de tensión arterial; estimulan la circulación, son eficaz antiinflamatorio y útiles en la mejora de procesos alérgicos, insomnio, mareos y fatiga crónica.

Huevo. El de mayor consumo en México es el de gallina, importante fuente de vitaminas A, E, D y del complejo B, y minerales como sodio, potasio, calcio, magnesio, hierro y zinc, así como sales de yodo, fósforo, selenio y zinc. Su valor nutricional es superior al de otras especies animales, como el de ganso, iguana o codorniz.

Jitomate. Protege del ataque de hongos, bacterias y parásitos, previene la obstrucción de las arterias, además de favorecer la calidad del sueño y activar la digestión. Reduce la acumulación de ácido úrico (compuesto de desecho del organismo), interviene en el transporte de oxígeno a la sangre y colabora en la formación de glóbulos rojos y hemoglobina; su carencia puede provocar anemia. Prolonga la vida de las células (evita su oxidación), acelera el proceso de curación de fracturas y heridas, y fortalece el mantenimiento de los tejidos (incluidos huesos y cartílagos).

Leche. Excelente fuente de calcio, proteínas, grasas, azúcares y vitaminas, por lo que su consumo contribuye al desarrollo de dientes, huesos y uñas, construcción y reparación de músculos, tejido y órganos, y ayuda a prevenir anemia.

Lechuga. En términos generales podemos mencionar que sus distintas variedades contienen vitaminas C y E, y las integrantes del complejo B, además de ser ricas en calcio, magnesio, fósforo, potasio y sodio, y en pequeñas cantidades de cobre, hierro y zinc; son bajas en calorías, favorecen la digestión, además de que ayudan a desintoxicar a la sangre y favorecen la formación de orina; no olvidemos que es recomendable para aquellos que tienen problemas para conciliar el sueño.

Limón. Protege de los efectos de la contaminación ambiental, ataca infecciones, fortalece sistema inmunológico, mejora la producción de ácidos gástricos, tiene efecto tranquilizante, contribuye en el transporte de oxígeno hacia las células del organismo y previene várices y hemorroides.

Maíz. Es importante fuente de energía, minerales y sustancias que ayudan a combatir infecciones, así como buen laxante gracias a la celulosa de su cascarilla. Sus proteínas de excelente calidad y su aporte de minerales (fósforo, potasio, magnesio, hierro y calcio) contribuyen a estimular el crecimiento y la formación de músculos y esqueleto; asimismo, el grano contiene pequeñas cantidades de vitaminas A, E y B 3.

Maní. Su gran aporte de azufre lo convierte en un desinfectante de las vías respiratorias, aunque también posee en menor cantidad sodio, hierro, cobre y fósforo; sus proteínas son mejor aprovechadas por el organismo gracias a la presencia de magnesio. En porciones moderadas es recomendable durante el embarazo por su contenido de ácido fólico.

Mango. Cumple funciones laxantes y diuréticas (motiva la acción de orinar). Contiene magnesio que permite el buen funcionamiento del sistema nervioso y aumenta la secreción de bilis (sustancia que favorece la digestión de grasas y eliminación de toxinas); vitamina B3 indispensable para la salud del cerebro, pues se encarga del mantenimiento de las neuronas, así como de la formación de transmisores nerviosos y de hormonas sexuales, producción de insulina, buen estado de la piel y del adecuado funcionamiento del aparato digestivo.

Manzana. Es importante su aportación de vitamina C y sustancias con propiedades anticancerígenas y antioxidantes (evitan el envejecimiento de los tejidos) manteniendo en perfecto estado al sistema inmunológico; además, ayuda a que el cuerpo disminuya los niveles de colesterol en sangre por su alto contenido de pectina, tipo de fibra soluble.

Melón. Ejerce acción revitalizante y renovadora de células de huesos, dientes, piel, ojos, uñas y cabello; protege del ataque de bacterias y virus, desintoxica los tejidos del cuerpo, neutraliza los efectos de triglicéridos y colesterol (tipos de grasa que predispone a padecer enfermedades cardiovasculares) y activa hormonas sexuales.

Naranja. Previene infecciones como gripe y resfriados, reduce el estrés, ayuda a mejorar la digestión y mantiene la salud de piel y cabello. Rica en calcio, lo que la hace ideal para prevenir osteoporosis, y además reduce el riesgo de padecer arteroesclerosis y formación de cálculos de ácido úrico.

Nuez. Hace importantes aportes a la salud gracias a que cuenta con ácido fólico, vitaminas del complejo B, potasio, magnesio, calcio, hierro, zinc, sodio y grasas.

Palta. De alto contenido nutricional: proteínas, vitaminas, hidratos de carbono y minerales; previene enfermedades del corazón y sistema circulatorio, ya que impide que se eleven los niveles de grasas en la sangre, además de que ayuda a reducir el colesterol.

Papa. Sus proteínas son fundamentales para crear células y tejidos, ayudar a la digestión y transportación de oxígeno a través de la sangre, además de que estimulan al sistema nervioso e inhiben el apetito. Sus carbohidratos en forma de almidón se absorben lentamente, lo que hace que el organismo tenga sensación de saciedad durante más tiempo y que no haya aumento brusco de glucosa (azúcar) en sangre.

Papaya. Rica en vitamina C, útil para reparar tejidos, neutralizar sustancias tóxicas destructoras de las células del organismo y reforzar las defensas. Además, contiene beta-caroteno, antioxidante que da color anaranjado a la pulpa y se encarga de reducir los estragos causados por contaminantes ambientales, así como papaína, enzima que degrada o fragmenta rápidamente a las proteínas, pectinas y ciertos azucares y grasas, por lo que favorece su digestión y es útil en personas con afecciones en estómago o intestinos, como gastritis, colitis, colon irritable y estreñimiento crónico.

Perejil. Contiene gran cantidad de vitaminas (A, B2, B6, C y E) y minerales como calcio, hierro y potasio. Posee otras sustancias con diferentes usos terapéuticos, como apiína y flavonoides, que son diuréticos (favorecen la expulsión de líquidos mediante la orina).

Piña. Ataca bacterias y lombrices intestinales, descongestiona al páncreas, reduce la inflamación y alivia el mareo. Es rica en minerales y contiene al menos 18 aminoácidos (pilares de la nutrición), más una enzima proteolítica llamada brío melina, que actúa como antiinflamatoria y diurética; el jugo de piña agiliza el proceso digestivo y es excelente remedio para las afecciones de la garganta y difteria, gracias a sus propiedades antibióticas.

Plátano. Rico en minerales como potasio, calcio, hierro y fósforo, de manera que ayuda a revitalizar tejidos musculares, huesos y dientes, colabora en la adecuada transportación de oxígeno en la sangre y mejora el funcionamiento de los sistemas óseo y nervioso; además, posee vitaminas A, C y del complejo B, que previenen el envejecimiento celular y ayudan a crear defensas contra enfermedades respiratorias, como el resfriado.

Poroto. Contiene calcio, mineral esencial de huesos y dientes, además de que participa en la coagulación de la sangre y la transmisión de impulsos nerviosos; igualmente provee hierro, necesario para la producción de hemoglobina (sustancia contenida en los glóbulos rojos, encargada de transportar oxígeno en la sangre) y mioglobina (sirve para oxigenar a los músculos). Su aporte de zinc permite un normal desarrollo sexual y de insulina, además de que favorece la fortaleza de piel y cabello.

Sandía. Contribuye a eliminar toxinas del organismo debido a su acción diurética, ya que 92% de su contenido es agua.

Soya. Alimento rico en vitaminas, del complejo B, además de ácido fólico y minerales como calcio, hierro y fósforo. Esta planta tiene alto contenido de fitoestrógenos (sustancias similares a los estrógenos que producen las mujeres en su vida fértil), por lo cual se recomienda para reducir considerablemente los trastornos del climaterio, como bochornos, irritabilidad, insomnio y sudoraciones.

Trigo. Su cáscara, o salvado, es excelente proveedor de proteínas, vitaminas y minerales; brinda carbohidratos en forma de almidón, celulosa, hemicelulosas, pentosanos, dextrinas y azúcares. Disminuye los azúcares de la sangre por su aporte de magnesio y vitamina F; además, ayuda a combatir el colesterol, gracias a la vitamina E que contiene, y al estreñimiento por su alto contenido de fibra.

Tuna. Rica fuente natural de fibra, calcio, vitamina A y 17 aminoácidos (principales constituyentes de las proteínas), entre los cuales se incluyen los ocho esenciales; mejora el metabolismo (proceso bioquímico mediante el que se aprovechan los nutrientes) y equilibra el sistema digestivo, además de que es excelente para reducir el azúcar en la sangre y, consecuentemente, disminuir los niveles de triglicéridos y colesterol.

Uvas. Disminuyen la debilidad muscular, estabilizan la presión arterial, combaten la aterosclerosis (acumulación de grasa en las arterias) al ayudar a limpiar la sangre de toxinas y colesterol, excelentes para restablecer de enfermedades infecciosas, como sarampión, viruela y difteria.

Zanahoria. Rica en vitaminas A, B y C, hierro, calcio, potasio y sodio, previene caries e infecciones en general, mejora la agudeza visual e incrementa la formación de esperma; por su acción diurética (estimula que se orine frecuentemente) no permite la acumulación de elementos en hígado, vesícula y riñones, por lo que previene la formación de cálculos (piedras); sirve para la generación y conservación de la piel y mucosas.


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